Viene a dormirme movida de estrellas

¿En qué sueñan los que no dormimos? Con el calendario tocado como un subtítulo que se corrió algunos segundos para no entender el finlandés de Tatiana (¡Tati!), la tarde después del sol falso en invierno que no termina de borrarse disloca el orden del día, amaneciendo a las 2 AM. Ahora (mismo) rebusco entre las músicas escondidas de ese disco aquél, que tanto cruzó los lásers en los subsuelos de esa ciudad iluminada por una escena caliente: bares de la Misión en SF contra los ecos de Lousiana y Denver. Te repetía esa, muchas veces, y decías que ibas a mandarles tu sueño a los Olivia, para el disco con sueños grabados de miles de personas, todos mezclados, cerca. ¿Cómo soñamos si no dormimos? Ni siquiera con el látigo en la espalda por lo que no hicimos: saltando en el hiperespacio de la acción concreta, el verbo conjugado haz, con el poder lumínico de esa voz que ayer escuché pícara.

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