Abrigo

Nos dijo el sabio loco del comic: "frío es abrigo". Mientras, acá a la vuelta, mi vecino me contó de la bio grafía de lamborghini que se vende como un lote por anticipado. Se leerán solas las novecientas páginas pronto, primero publicar, después escribir, ahora estirar las cuatro horas de sueño saltiadas a un centro, a una manguera sin escape, limpia y clara el agua de este lado.
Dejaba las cosas por hacer, para hacer las cosas que dejaba, mientras festejo diez años sin la carne roja. Hasta que llegue la primavera: como en das boot, la vigilia de ir por debajo.

A melhor juventude

¿Qué había, en el techo de ese subsuelo en Retiro, cuando te mostré el andar cansino y las pickup lines de la madrugada sobre un jeep en los primeros sesenta? La que parecía más grande, por el ángel que descuidó su pelo, se fue esta semana. Una de mis tres preferidas de este lado del río. Eran viejos todos, pero menos que nosotros por la energía que iban deshilachando en un viaje de la cocina al comedor, con trajes y camisas y vestidos, casi por casarse o engañar a novios y novias en otro rincón, desde la responsabilidad de su destino un poco silencioso pero definitivo para la época. Algo se rompe despacito, en la peor inmadurez, para caminar de un barrio al otro, y sellar en algún lado un poco de tranquilidad. Después vamos a extrañar los temblores falsos, pero ya los extrañamos teniéndolos, y no rinden, no, no bailo, no. Como dijimos ayer en esta misma casa, entre la cebada, el vino y el limón.

Un chico y una chica

lloverá por las noches / golpearé tus cristales / pero sabes que ya será el final / y después de la lluvia / sonreiremos alegres / con los ojos en rojo de llorar / será como una rosa /
que se abre despacio / y que ya nunca más se cerrará / llegará un nuevo mayo / al salir del otoño / y en la aurora final nos besará / no será nada fácil / tanto tropezaremos / y habrá dias que no nos brille el sol / pero no volveremos / a la nada de siempre / porque recordaremos el dolor........ / (bajo el sol)

El sueño de Carlin

"Dejé de putear por putear" dice Zamba en su maxiescuchada Las cosas que dejé. Algo que nunca había hecho el mejor de los comediantes, que se fue por estas horas (perdidas). Cada palabra de George Carlin, justa y afilada, lanzaba por los aires el sensor bajo del buenparlante, apoyando el volumen de un cerebro muy veloz sobre las convenciones y la retícula de lo correcto. Saludamos, con mis amigos que me lo mostraron por primera vez en la década perdida, al hombre de negro vestir e iluminada voz. En sus palabras, una despedida: Tonight's forecast . . . dark, continued mostly dark tonight turning to widely scattered light in the morning.

Tonada del Otoño

Despertar del refugio atómico en el día más frío, con siete grados bajo cero en Santiago Del Estero. Ahí, lejos del río en el corazón del barrio donde todavía superviven las mercerías y los pollos al spiedo se me dio por extrañar Retiro. Entre dos casas vacías, un puente aturdido por la permanencia dentro, la irreflexión sobre marcas y músicas, el desvarío y de repente un zig zag del corazón que no resulta, claro, para apaciguar volcanes: prende el fuego chico de los diez años que cumplo sin la carne roja, a puro besugo con repollitos de bruselas, o recitando esas charlas infernales que recordamos siempre, de las contra tapas de bruguera. Dejáme ser como puedo, repetí una vez y quedó en tu memoria alta, pero ahora dejáme en serio.

El Dolor

Cuando no hay mucho para decir, y viene todo junto, tampoco sirve demasiado meterse en la cama con estufas. Callarse del todo, y abrazar, es lo que quiero hacer todo el tiempo, sin límite y sin egoísmo. El llanto también ayuda, creo y no tengo experiencia, ante el dolor mayor, el que rogamos con fe atea que pueda ir cediendo en ellas dos porque las quiero tanto tanto, tanto. Más.

(dibujo de ir, gracias)

Tus Amigas

El frente está intacto apenas. Adentro, una noche fría, pasamos rápido y la ley paró a un amigo, le hizo un montón de preguntas. Creo que Filippi abría el show, en ese caldo noventero de hippismo, pancarta, restos de otros años y márgenes bastante sinceros. En la calle Aguero el dominio se llamaba El Dragón, un desconocido se picaba en el baño del fondo, sobre un piso de material. Los morfis salieron a romper el humo denso arriba de las mesas, después del chin chin de las quilmes de siete cincuenta, con un repertorio maravilloso para un chiquilín que iba cada jueves a la sala de ensayo a escuchar dos de las versiones sobre una misma mujer que se llamaba"Ana", el doblete en las voces de los Arizona Bros., el porte de pura verdad no sólo roquera de Guille. Cuando terminaron de rendir el set, bb me dedicó Tus Amigas, una de las mejores letras que escuché: "Que bueno que esta noche viniste antes lo que pactamos..." y una sucesión de nombres de chicas amigas de la amada que sumergían ese vínculo en un mar de inconsciencia y proximidad peligrosa. El disco se grabó, en algún lugar están las cintas, esperamos ayudar para que se escuche pronto. Casi a quince años del adiós al valiente dibujante de siameses (en la foto unidos), cariñoso y despierto, autor y voz súper humana se puede revisar una tromba de camiones que los dos productores de esas sesiones organizaron en un soundtrack. Pan Roc sin edad, antes de todo pero todo de verdad.

No te interesaban los planes perfectos

Tienes razón, tienes caballos de mártires, besos ocultos y tu soledad, que se escribe en silencio, es mi soledad. Y tienes, amor, la ropa naranja, la boca pequeña, los ojos dorados que saben mirar donde hay que mirar. Cada vez que amanece es un viernes, la calle despierta entre rumores, coches y farolas. Yo te escucho en silencio y te toco la boca. Y tienes razón con lo de ir despeinada, te miro, te busco, me asomo y me queman las manos, me queman las manos. Y tienes, amor, los planes perfectos, aire despistado y un trozo de cielo escondido en el cuenco de tu corazón. No me importan los días inciertos, en el horizonte dibujas estrellas, manzanas y notas. Por la puerta caliente me invitas a entrar. Cada vez que amanece es un viernes, la calle despierta entre rumores, coches y farolas. Yo te escucho en silencio y te toco la boca.No me importan los días inciertos, en el horizonte dibujas estrellas, manzanas y notas. Por la puerta caliente me invitas a entrar.

Alone Again Or

Si la neblina se hace apenas humo bajando o subiendo la barranca del océano que cruza a la bahía veo su cara, un reflejo del pasado que guarda la fisonomía pero no el color de los años, un poco felices y es suficiente. Catorce días en SF, y una semana entre el camino y los ángeles para ver cambiar el pago chico por algo que ya era, un rincón de riqueza y techos bajos con nubes altas: el corazón sigue. Abajo en el sur nos quedamos pero el tiempo y las auto pistas derriten la hora. Los trabajos y los días, buzos nuevos, un ratito en malibu, esa noche tomando algo de sierra nevada, bekindrewind, mike y los chicos, la familia elegida, eriquita y un paseo por silverlake, el acuario del mundo. Todo es futurama, con la red lenta, los teléfonos que no funcionan y ese departamento para el control de las armas, el fuego y las gaseosas. Me quedo acá, con un pedazo allá, como siempre.

Voy a un club mientras...

Entre los vientos algo huracanados y uruguayos y las caminatas sin fin, mucho más imprecisas que entre El Dorado y Borneo, probé ese limón trágico que los adultos dejaban secar en el parador de la veinte, que tuvo muchos nombres: el preferido (aunque los papeles digan la draga) es el pacha, sin acento español. Despúes del recital de aquel que hilvana las mejores frases ya entre multitudes, huimos del bar para el reviente para invocar, en los subsuelos de un hotel en la otra esquina, la cifra transparente de la india. Entre valijas, máquinas de escribir y fotos de otra era me dijiste una verdad chiquita, ya aquí, en santa maría. Ayer escuché que tengo la moral de antaño, de la ciudad vieja, y eso es sin duda y también por lo que iba escuchando en las mesas del bajo en la temprana década perdida, cuando con tomi armábamos barcos de maní y vela de papel ante los cristales originales de la vega. Nada me gusta más que alguien al doble de la edad diga te acordás y responderle como si me acordara, cuando en realidad no estaba, pero me acuerdo. Allá vamos: a beber los bombay an tonic en el make out room, a los besos a la tarde, que es cuando corresponde.

El fin de la guerra

Llegábamos de La Peregrina, después de cuatro días como un mes entre el turno del sol y las comidas, conversaciones bajo las sierras de esos padres que todos los chicos buscan entre sapos oceánicos y garzas marinas. El plástico definitivo de aquel caset que mi padre trajo y yo intenté empujar en el betamax brillante, proyectado en la tv de dos normas para soldados apostados en la guerra congelada que dormían adentro de las bases del imperio durante la alemania de los setenta. Nos fuimos enterando que la guerra terminó para sony, el ganador después de haber perdido en ley dudosa hace veinte años contra el formato más largo de los videoclubes. Antes del blu-ray, antes de las caras dobladas y los carteles pixelados de un cable digital expandido en plasmas que no lo soportan, compraremos dvd a precios de reviente, con la felicidad del vinilo.

Be Kind, Rewind

Hace cinco años subimos al auto con dos amigos de siempre, fuimos por la ruta escuchando esos discos en perfecto estado, ingleses, paramos para almorzar antes de dolores. Llovía al cruzar la terminal nueva, dejamos los bolsos en la casa arriba de la loma. Fuimos a un parador nuevo pero sin nombre, apenas abierto, para almorzar ustedes hamburguesa y una ensalada. Creo que tomamos varias cocacolas con hielo, había mucho viento. Al volver, se largó una lluvia infernal que de casualidad no cortó las líneas de alta intención de CALP. Vos llegaste mojada, brillante, un poco quieta. Tenías un buzo, ninguna biquini y sobre Del Buen Orden te busqué de la mano para que subamos a la galería mientras todo se desplomaba. Adentro siete personas hablaban sobre las elecciones de marzo, los acuerdos de gesell, los candidatos de la estratósfera. Afuera recapitulábamos unos meses bravos pero imborrables, de muchos decibeles con mostaza en la camisa y películas y noches tarde, como esa de cemento que un poco temblaste. La parada sobre alem y la forma del amor y del miedo. Todo lo demás fue injusto, todo lo demás fue poco cierto y violentado, todas las despedidas me hicieron peor. Ahora escalás montañas. Yo subo la escalera de mi casa.

La letra anterior


Si vas a escribir, que valga la pena. Como la voz en clave que murmura perfecta if you really love me, then let's make a vow. Me indicaste el sendero de la fuerza para revisar lo que estaba envuelto en bolsas de polietileno y miedo, que puede ser un libro un día, como una corrida de toros. El impulso tuyo, entre las interrupciones de un día magnífico donde se confirmó que regreso al segundo pueblo y hasta, uf, me harán una fiesta de bienvenida y hasta pensé recién en la cima del insomnio que voy a dormir mucho porque el pacífico me va a cuidar. Estabas triste y te invité con los helados que pude inventar. No me salen tan redondos, tan espesos, tan al fondo como a vos y por eso todos los chicos se enamoran y las chicas, también. Más, más, más que...

Pasa(dizo)

En el desierto, sin la necesidad de las pesadas cámaras y la mirada densa de los estudios, con las portátiles se lanzó una generación a hacer las películas fuera. Adentro de Inglaterra que no es europa y otros países continentales, el día de la unión todos pasaron a ser comunitarios, incluso suramericanos cuentan como locales en el fútbol. Se acabaron algunas selecciones del mundo viejo, repletas de jugadores que casi no practican, y otras no pueden armarse porque tienen a todos en cualquier lado menos ezeiza. El diseño de apple es el diseño de Braun en los setenta, con radios blancas, cajas de música, televisores sin marco ni cuadro. El dispositivo formal es la regla de toda producción, los hilos de plata que ordenan desde el pasado o desde el código imprimen toda su importancia en el acto último, o puro. Quizá todo se aclare cuando hayamos escuchado los kinfaun demos mucho más hasta agotar el oído y pasar la mano entre las plantas apenas mojadas, con los cordones sueltos y olvidando que hay book of rules y esta década inspira menos, todavía, que la anterior.

Escribí esta canción dos horas antes de conocernos

Las dioptrías de enero que limpian el cloro de los ojos para un trago, estoy frente a una pileta en la zona norte norte leyendo la conspiración de los porteros mientras probamos aguantar abajo del agua un poco más. Allá: dos noches y días de sol y campeonato de wii, la consola blanca de los sueños más potentes. La armonía con el calor que de repente baja pero no es pegado a la lluvia, se toma el tiempo para que la humedad le deje un rincón al hielo. Todo podría haber sido bastante distinto, pero dejemos que la estación siga trayendo sorpresas que todavía no escuchamos crujir entre maderas secas y años más que nuevos.

Margaux Maeva

Se escapa de las manos, transforma todo al paso entre la torpeza y la altura, sublime o la remera sublimada, con los apuntes a cuestas manchados de alcol, el teléfono que pierde entre los idiomas que sacude desde la boca perforada y la ropa de gasa, los hilos de un timbre en los hilos de una voz que desaparece por el viento de la isla de brando, nadie la vio dormir, satélite prendido que vuelve loco a cualquiera, claro, no registra, mejor, no registres, margaux, ya gobernás el mundo sin salir, apenas, de este rincón del río.

...para mi cumpleaños, o preferís, ya nunca más, saber de mí...

Como linus en el aire, los dos en finlandia y en santa rosa, como una frase que terminó a la madrugada más seca que hoy, así. Con la sonrisa. Y ahora vendría el relato: pero no llega porque el día del cumple es un giro en la misma dirección siempre, pero a veces cambia el sentido y se sube bastante, trepando al árbol de atrás me acuerdo que Leo va a seguir cumpliendo todos los 3 y levantaremos con él la copa. Los de diciembre somos varios: ¡salud amigos! Un recuerdo para esa voz de hoboken, que nació el mismo día, por eso hoy ponemos el disco que riddle produjo, sí, cuando el día un poco termina y llega el acompañamiento.

La música que nunca escuché

Led Zeppelin - The Who - The Animals - Mothers of Invention - Todo el Fonk - Northern Soul - Absolutamente Todo el Metal - Ningún artista de esta década que empieza con The - Bateristas de Jazz - Joao Donato - Bessie Smith - Neu Can Gong - Amén, de Roque Narvaja - Casi todo el Hardcore, Skate & Emocore - D'Angelo - Virtuosos de la guitarra con camisa viscosa - Electrónica italiana

ayer y hoy

enamorada del muro

la verdad, tu vida es otra vida.
la verdad, voy a cumplir los años.
la verdad, no tanto las promesas.
la verdad, ni tanta que es mentira.
te escribí, una canción con los dedos
el teléfono prendido de tus líos
tu casa que ya extraño
mucho más en el patio
de atrás que te prometo
me instalo y no te engaño.


La bufanda violeta (aires de zambita)

Cuando hace frío
es que la pierdo
árbol desnudo
te recupero

Sale el solcito
de madrugada
yo te visito
no decís nada

Había veces
que me envolvía
en la bufanda violeta
esa que me diste

Había voces
que me envolvían
es la bufanda violeta
que me pone triste

Ella volvió

Poco. Casi no vas al cine, pero seguís escuchando esas canciones que los discos vuelven a volcar, como la ventana entreabierta del living donde pasa algo de la luz. Si una canción enorme, que habías probado frente al mueble de madera entre la segunda casa y la tercera (una de tus padres, la otra ya separados) ahora revive, es porque esa caja que tenías del cuarteto folc se perdió para siempre. Es, ahora, otra canción, en el hall, afuera:

Nuestra casa: Yo prendo el fuego/Vos poné las flores en el florero/ese que compraste hoy/Mirando el fuego/horas y horas/mientras te escucho/tocar tu canción de amor/Toda la noche para mí/solo para mí/Vení ahora/Apoyá tu cabeza solo cinco minutos/Todo está bien/Un cuarto tan acogedor/Las ventanas iluminadas/Por el sol que pasa a través/Gemas ardientes para vos/solo para vos/Nuestra casa es una muy, muy linda casa/con dos gatos en el patio/La vida era tan dura/Ahora todo es fácil/por vos/Yo prendo el fuego/Vos poné las flores en el florero/ese que compraste hoy